Hacia un Esquema Certificado de Minería Sustentable

Los clientes de la minería han dado pasos significativos en la implementación de estándares de diseño y fabricación de productos que dan cuenta de prácticas responsables en el uso de los recursos del planeta y en el respeto a los derechos humanos y laborales. Así, la industria de la construcción dispone del esquema LEED, la de productos electrónicos del esquema ECO LABEL, y la automotriz del LCA (Life Cycle Assessment).

Por otra parte, la minería en respuesta a esta tendencia también ha dado pasos importantes hacia la implementación de prácticas responsables que dan cuenta de un uso más sustentable de los recursos del planeta así como de una mejor inserción en el contexto social en que su actividad se desarrolla. Algunos ejemplos de estas prácticas incluyen la adopción del GRI-Global Reporting Initiative-; RJC –Responsible Jewellery Council-, y el CFSI- Conflict-Free Sourcing Initiative, entre muchas otras.

La minería del cobre, habiendo adoptado el GRI hace muchos años, está consciente éste no es suficiente para las exigencias que el mercado le está señalando. El GRI es un esquema de reportabilidad, en donde las empresas se obligan a informar de su impacto en diversas variables ambientales, económicas y sociales. Sin embargo, éste no incorpora prácticas de mejoramiento continuo en donde las empresas tomen medidas para disminuir su impacto sobre el territorio y por ende contribuir a un mejor planeta. Es importante tener en consideración que de los 17 ODS- Objetivos de Desarrollo Sustentable- la minería debe implementar medidas de mitigación en diez de ellos, es decir, en forma natural el impacto sobre diez de los ODS es negativo.
Otros sectores mineros han avanzado hacia esquemas de sustentabilidad incorporando variables de orden ambiental, social y de gobernanza, en donde el énfasis no es a aumentar las variables a considerar, sino a profundizar la gestión sobre las mismas, pasando de reportar a la implementación de medidas de evaluación y gestión del riesgo sobre el territorio, con compromisos sitio específicos de mejoras y con amplia incorporación de los stakeholders. A la fecha destaca la iniciativa del aluminio- ASI: Aluminum Stewardship Initiative-; y los esquemas en desarrollo en la industria del acero, del zinc y el plomo entre otros. Río Tinto aluminio es la primera empresa certificada en el esquema ASI.

La ASI es un esquema de sustentabilidad de la industria del aluminio que aborda toda la cadena de valor desde la extracción de la bauxita hasta la elaboración de productos terminados, encontrándose entre sus miembros fundadores las empresas Río Tinto y Nespresso. ASI da cuenta de estándares de desempeño en 12 variables sociales, 12 variables de gobernanza, 2 variables económicas y 34 variables ambientales, en donde las empresas deben hacer evaluaciones del riesgo en cada una de ellas, establecer medidas de gestión sitio específicas para disminuir el potencial impacto negativo, y dar cuenta de la implementación y resultados de las mismas, con un importante involucramiento de sus stakeholders en todo el proceso.

Para que las empresas que utilizan el aluminio puedan dar cuenta que hacen uso de aluminio proveniente de empresas bajo este esquema de sustentabilidad, la ASI ha generado dos protocolos de certificación de la Cadena de Custodia- CoC-, siendo ellos los “Balances de Masa” y los “Market Credit”. El primero de ellos requiere que toda la cadena de producción desde la mina hasta el productor final esté certificada, lo que implica que ésta no puede estar interrumpida por alguna empresa/proceso que no lo esté. Conscientes que en una primera etapa no se tendrá toda la cadena de producción certificada, existe la alternativa de Market Credit, en donde una empresa extractiva debe certificar su proceso hasta la etapa en que obtiene aluminio metálico, es decir hasta el casting en donde se obtienen los lingotes de aluminio. Esto permite establecer una unidad física certificada.

Con el fin de no duplicar esfuerzos, el desarrollo de la ASI definió como un elemento clave la Homologación, es decir, reconocer otros esquemas de sustentabilidad/normas que existen en la minería y que satisfacen sus expectativas de gestión. Entre ellos se cuenta con la OECD Due Diligence Guidance for Responsible Supply Chains of Minerals from Conflict-Affected and High Risk Areas; la International Association of Impact Assessment para la evaluación de impacto biofísico y social, y la GRI para reportar.

La gobernanza de la ASI reside en un Directorio, una secretaría técnica, comités ejecutivos y equipos de trabajo, los cuales tienen una dinámica de trabajo asociada tanto al monitoreo y apoyo a la incorporación de más miembros como de mejoramiento del esquema de sustentabilidad definido. Por una parte, los miembros que se incorporan en calidad de “activos” tienen la exigencia de certificarse en el esquema de sustentabilidad definido en un plazo de dos años, y es el propósito que se incorporen cada vez más miembros para realmente generar un impacto a nivel global con la incorporación de empresas que den cuenta de toda la cadena de valor. Por otra parte, reconocen que el esquema es susceptible de mejorar con base en la experiencia de su aplicación como por la revisión, análisis y discusión de nueva información. En estos momentos se encuentra en análisis la incorporación de la función “Ecosystem Services” con requerimientos de “cero pérdida neta” en la componente de “Biodiversidad”, habiéndose desarrollado en mayo reciente una reunión del respectivo equipo de trabajo en Australia, con la participación de más de 20 profesionales de empresas socias provenientes de Austria, Alemania, Rusia, Francia, Canadá, Sud Africa, y Australia entre otros, quienes tienen un plazo de dos años para definir lo planteado.

Al momento de plantearse un esquema de sustentabilidad certificado para el cobre, es relevante tener a la vista la experiencia de la industria del aluminio de modo diseñar una estrategia que incorpore lecciones aprendidas así como buenas prácticas de modo lograr su desarrollo en forma efectiva y eficiente, acelerando el proceso de dar respuesta a los nuevos estándares que los clientes finales del sector le imponen a los productores de cobre y otros metales.

Finalmente es importante relevar que adoptar un esquema de sustentabilidad certificado y trazable ha dado cuenta de importantes beneficios. ISEAL (2017) reportó en base a un análisis de 40 estudios de producción verde en diferentes sectores productivos (minería, pesca, agricultura y forestal), beneficios tan relevantes como aumento de un 53% de las ganancias, una reducción de un 30% de los costos, y un mejoramiento en un 60% de la reputación.

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